
"Mira, weón, entiendo que vos la quebrai con tus estudios y con las weas que sabis, pero, permíteme hacerte una pregunta: ¿por qué siempre hablas con palabras de otros? ¿no tenis nada nuevo que decir?"...
Hace mucho tiempo que no sé nada de él. Tal vez, por que no es necesario. Si lo fuera, estaríamos al tanto, uno del otro, de nuestras respectivas vidas.
La crítica fue dura y me hizo pensar, seriamente, en el contenido de mis palabras y, sobre todo, en el sentido y la veracidad de mis propios pensamientos. Siempre me sentí bien cuando era capaz de traer al mundo vivo, aquel cúmulo de ideas que extraía de los muertos y que, afortunadamente pienso hoy, tenía la capacidad de recordar, para sacar, como aces bajo la manga, cuando nos veíamos extraviados. Siempre pensé, incluso, que de algún divertido modo, existió en esos "cerebros vivos", la morbosa y juguetona idea de "ser repetidos"... ja ja ja... bastante narcisa la idea (aunque puede que sea sólo una proyección...)
Hoy, me acuerdo de ese esputo a mi orgullo, lanzado por un amigo en el tiempo, cuando veo como se usurpan mis propias ideas, cuando me roban las series de TV, cuando cantan mis canciones, cuando usan mi conocimiento; para hacerse famosos, para lograr el éxito, para enamorar, para validarse, para esconderse o para mostrarse...
Y, es que de algún modo, los años (y no el tiempo, ¡ojo!) me dieron la oportunidad de inventar, a veces sobre la marcha, las mejores de la frases que dieran solidez a los argumentos de mi vida, de cosecha personal, aunque recibiera inspiración de algún enciclopédico de por ahí.
Aprender, ha sido en definitiva, un ejercicio personal, bastante productivo debo decir. Entre medio, se ha vivido el conflicto permanente, la crisis sempiterna, la ganancia y la pérdida.
Crecer, ha sido un esfuerzo torpe, como ponerse un par de zapatos dos números más chicos... puede que te gusten mucho, que sean justo los que quieres, pero no está hecho a tu medida, tal vez en algún momento, pero ahora no.
Vivir, hoy por hoy, es como el teatro; a veces como espectador, a veces como actor. Las primeras, requieren de mucha preparación, pero al final, siempre puedes volver al refugio de tu soledad; las segundas, un poco más complejas, requieren de mucho esfuerzo, por que, al menos por ahora, la función debe continuar y el papel, se debe representar más veces de las que se quisiera... Por ahora, estoy siendo digno del co-protagónico que se me encargo.
Por ahora...
martes, 10 de abril de 2007
Hoy las arenas, atrapan a los barcos...
Publicado por
Espartanos...
en
2:27
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Diseño original por headsetoptions | Adaptación a Blogger por Blog and Web

2 comentarios:
Suavemente una tormenta perfecta.
No somos esencialmente ni protagonistas, ni secundarios, ni siquiera somos esencialmente actores, pero intentamos ser siempre lo que nosotros quisieramos ser y en ese ser y querer ser nos obligamos, nos castigamos y lo más terrible, Nos Olvidamos. De que?, de que no somos esencialemnte actores.
Awante La U... que tiene que estabilizarce de a poco.
No me pregunten.....
Tengo el corazon pesado
con tantas cosas que conozco,
es como si llevara piedras
desmesuradas en un saco,
o la lluvia hubiera caído,
sin descansar, en mi memoria.
No me pregunten por aquello.
No sé de lo que están hablando.
No supe yo lo que pasó.
Los otros tampoco sabían
y así anduve de niebla en niebla
pensando que nada pasaba,
buscando frutas en las calles,
pensamientos en las praderas
y el resultado es el siguiente:
que todos tenían razón
y yo dormía mientras tanto.
Por eso agreguen a mi pecho
no sólo piedras sino sombra,
no sólo sombra sino sangre.
Así son las cosas, muchachos,
y así también no son las cosas,
porque, a pesar de todo, vivo,
y mi salud es excelente,
me crecen el alma y las uñas,
ando por las peluquerías,
voy y vengo de las fronteras,
reclamo y marco posiciones,
pero si quieren saber más
se confunden mis derroteros
y si oyen ladrar la tristeza
cerca de mi casa, es mentira:
el tiempo claro es el amor,
el tiempo perdido es el llanto.
Asi pues de lo que recuerdo
y de lo que no tengo memoria,
de lo que sé y de lo que supe,
de lo que perdí en el camino
entre tantas cosas perdidas,
de los muertos que no me oyeron
y que tal vez quisieron verme,
mejor no me pregunten nada:
toquen aquí, sobre el chaleco,
y verán como me palpita
un saco de piedras oscuras.
(Pablo Neruda)
Publicar un comentario